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Tina Cordova
Queston Construction
Albuquerque, New Mexico
Tina Cordova una soñaba con ser doctora, y poco después que su hijo David Montoya, nació, comenzó en el Colegio con ello como objetivo. Después de obtener una maestría en biología, se mudo a Alburquerque a la escuela de medicina de la Universidad de Nuevo México.
Entonces cuando estaba a punto de alcanzar sus sueños, su vida tomo un giro inesperado, se divorcia y tiene que mantener a su hijo.
Tina pidió permiso para ausentarse de la escuela de medicina, con la intención de regresar y empezó a buscar trabajo. Pero esto fue durante la crisis económica de mediados de los ochenta, cuando los trabajos escaseaban. De pronto, Tina se encontró atendiendo mesas en el restaurante Sizzler. La vida ya no era de sueños, sino de sobrevivencia.
Muy pronto, Tina hablo con el dueño del restaurante para que la dejara ayudar con el trabajo administrativo, y descubrió que tenía talento especial para los negocios. ”Aprendí mucho del manejo y la administración con el dinero y el tiempo de otro. “Siempre había sido una estudiante y nunca había explorado el área de los negocios. Me encantó. Todavía me gusta. En un año ya era la supervisora del área de operaciones para tres restaurantes.
Un día, Tina fue a ver a un amigo que trabajaba para una compañía que estaba construyendo un aserradero en Nuevo México. Allí conoció a Russ Steward, quien también trabajaba para una firma establecida en Oregon, y de inmediato establecieron una excelente relación. Cuando se termino el aserradero, Russ decidió quedarse. El había comenzado un par de pequeñas compañías con anterioridad, pero no tenía los conocimientos en negocios para hacerlas crecer. Ahora Russ empezó a convencer a Tina de que con sus habilidades administrativas y las de él en construcción podrían comenzar un negocio exitoso. En 1990 Tina y Russ formaron una asociación para hacer trabajos de construcción en general, con Tina como socia principal. Llamaron a la nueva compañía Quest On, pero la oficina de licencias siempre escribía Queston, y así se quedo.
Comenzaron lentamente. Russ continuó en su trabajo mientras Tina aprendía prácticamente desde cero. Trabajar con dos hombres y hacer bien su trabajo gano su respeto, algo nada fácil para una mujer en la construcción. El día en que Tina hizo el examen para obtener la licencia de contratista, era la única mujer entre 130 hombres. “Ninguno de los hombres estaban contentos de verme” ella dice riendo. “Fue un día incómodo”. Pero obtuvo la licencia y puso una placa nueva en su camión “BUILDDR”
Con muy poco capital para comenzar- sus propios ahorros de $5,000- Tina busco recursos gratuitos o a bajo costo que le ayudaran a comenzar su negocio de inmediato. Recurrió a la SBA y a varios de sus asociados, al Centro de Desarrollo Empresarial del Instituto Vocacional Técnico de Alburquerque; a SCORE, socio consultor de la SBA; y a la WESST Corp. un Centro de Mujeres Empresarias de la SBA. Todos juntos ayudaron a escribir su plan de negocios, el plan de mercadotecnia, hacer la investigación y a establecer el negocio.
Sus amigos le preguntaban si no tenia miedo de tomar ese riesgo, pero Tina no lo veía como un riesgo. “Había prácticamente alcanzado el máximo de mis posibilidades con la compañía para la cual estaba trabajando. Pensé que lo peor que me podía pasar era que tuviera que regresar a trabajar para otra persona. No había riesgo.
Su filosofía de mercadeo fue involucrarse en todo, promocionar y vender sus servicios. Se asoció a la Cámara de Comercio Hispana de Alburquerque y llamó a todos los agentes de bienes raíces del directorio para ofrecerles trabajos de remodelaciones; en menos de tres días, tenía trabajo.
Queston compró una compañía de instalación de techos en Alburquerque en 1992. Esa fue la mejor decisión para el negocio, con lo cual despegó. La instalación de techos rápidamente se convirtió, y continúa siendo, cerca del 60% del negocio. Tina, no solamente supervisaba los trabajos sino, también ayudaba a remover el cascajo y a manejar el camión de la compañía. Era un trabajo duro y de largas horas de trabajo, pero a ella le gustaba. La compañía comenzó a hacer mas trabajos comerciales, incluyendo remodelaciones para rentar y construcción de instalaciones para tiendas minoristas, edificios de metal, almacenes y siguió prosperando.
La compañía creció de un grupo de tres personas con un ingreso de $50,000 el primer año, a un grupo de 28 que puede crecer a más de 40 durante la época más ocupada y tener cerca de $3 millones en ingresos anuales. Ahora que Queston está bien establecida, Tina está trabajando para obtener la certificación como compañía 8(a) para poder lograr más trabajos con el gobierno. “Siempre hemos estado estructurados para hacer trabajo como empresa certificada 8(a), pero queríamos asegurarnos. Ser una empresa 8(a) es una herramienta extremadamente útil, pero tienes que estar lista … y ahora lo estamos”
En la actualidad Tina dedica su tiempo a la administración “No me gustaría nada más,” ella se lamenta, “que estar en el grupo de trabajadores que pone los techos, pero ese ya no es mi trabajo”. Ella ocasionalmente se sube a los techos cuando inspecciona el trabajo, y los hombres aún se asombran cuando sube por la escalera, un indicador de lo que aún falta a las mujeres por recorrer en los campos de trabajo no tradicionales para las mujeres.
Russ trabaja extensamente en el campo consiguiendo y supervisando proyectos. La compañía desarrolla sus gerentes internamente, de forma que no hay una persona que no haya estado en el grupo de construcción o en el de instalación de techos y parte de los empleados han ascendido a puesto administrativos. Muchos de ellos son familiares. El hijo de Tina, David de 25 años, quien ya es padre, es el administrador y lleva la contabilidad. Su padre, Tony Cordova, está a cargo del control de calidad, mientras que su hermano Bill es el gerente de ventas. Su hermano Matt era el gerente de construcción hasta que obtuvo una oferta que no pudo rechazar, trabajar en el equipo de “El Fantasma de la Opera”
Los planes de Tina a largo plazo son construir una compañía que pase de generación en generación, lo cual es raro en una compañía cuya propietaria es una mujer hispana, que continúe prosperando dentro de treinta años. “Tengo un sobrino de 18 años que trabaja aquí, quien quiere ser arquitecto o ingeniero”, dice Tina ”y veo futuro para él aquí. Mi sobrina de 12 años dice que le gustaría estudiar arquitectura también. Nosotros le pudiéramos ayudar a ella también. Estoy muy entusiasmada por todo esto.”
Ha habido altas y bajas, y han aprendido en el camino. En 1996, Tina y su hermana Tammy emprendieron un negocio de restaurantes. El negocio estuvo bien, pero consumía demasiado tiempo, así que lo vendieron. En 1998, ellos re-diseñaron el anuncio de un directorio telefónico a algo “más profesional”. Las llamadas disminuyeron dramáticamente.
El mismo año, a Tina le diagnosticaron con cáncer en la tiroides y tuvo que ser operada y recibir tratamiento, pero Tina no dejo que sus actividades disminuyeran. Cinco días después de la cirugía, ella regresó a trabajar.
En la actualidad, ella esta bien y tan ocupada como siempre. Ella ha formado parte de la junta directiva del Centro de Desarrollo Empresarial que la ayudó a comenzar su negocio, así como de la Cámara de Comercio Hispana de Alburquerque, y en la actualidad integra la directiva de la Cámara Nacional de Comercio Hispana. Ella también esta en la junta directiva de la Asociación de Empresas 8(a) de Nuevo México. Cuando puede, le gusta salir a pescar. “Cuando yo les digo a mis amigas que prefiero ir a pescar que ir de compras, ellas no saben qué decir” dice riendo, “Pero es lo que a mi me gusta hacer”
A Tina le preguntan con frecuencia que cuantas mujeres trabajan para ella. La respuesta es sorprendente: solo una, y está en la oficina. En lo que se refiere a la construcción “sólo una o dos mujeres calificadas han atravesado la puerta en una docena de años” Sin embargo ella ve progreso. El instituto Vocacional Técnico de Alburquerque, el cual le ayudo a comenzar, tiene una organización llamada Mujeres en Oficinas, y un montón de mujeres del TVI se están graduando como electricistas y plomeros. Algún día, dice, quizá una nieta participará en Queston, y está esa sobrina que sueña con ser arquitecta…Mientras tanto, Tina nunca mira hacia atrás, a lo que pudo haber sido. ”Nunca, ni en un millón de años. Yo he encontrado mi lugar”
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